¿Os gusta ir por la calle, y sorprender a una chica mirándoos, y que se sonroje y aparte la vista? A mi sí, porque piensas que le gustas y te sientes elegido, distinto y privilegiado, sientes que la gente puede quererte y hacerte caso, y por un rato caminas más erguido y más alegre y optimista, hasta que ya ha pasado suficiente tiempo desde que la chica te ha mirado y se ha ruborizado, y entonces te deshinchas un poco y vuelves a andar normal, ni sacando pecho ni cabizbajo, como siempre, relajado.
El chico que imitaba a Roberto Carlos, Martín Casariego Córdoba.
"La lectura es la gimnasia del cerebro. El faro que alumbra el camino hasta el puerto de la razón. Un libro es, ante todo, una brújula que evita que nos desorientemos en el vasto territorio de la vida."
La bailarina y el inglés, Emilio Calderón.
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domingo, 4 de diciembre de 2011
El chico que imitaba a Roberto Carlos
- Todo va a ir bien, ¿qué te apuestas? Todo. Así que como te vuelvas a desanimar por cuatro pijadas, mejor que no me entere, porque te pongo las pilas. No olvides que lo penúltimo que se pierde es la esperanza.
- ¿No es lo último?
- No, lo penúltimo.
-¿Y qué es lo último?
- La vida
El chico que imitaba a Roberto Carlos, Martín Casariego Córdoba.
- ¿No es lo último?
- No, lo penúltimo.
-¿Y qué es lo último?
- La vida
El chico que imitaba a Roberto Carlos, Martín Casariego Córdoba.
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