"La lectura es la gimnasia del cerebro. El faro que alumbra el camino hasta el puerto de la razón. Un libro es, ante todo, una brújula que evita que nos desorientemos en el vasto territorio de la vida."
La bailarina y el inglés, Emilio Calderón.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Amante eterno

Zsadist estaba sentado en la cama, con los anchos hombros echados hacia delante y los brazos cruzados alrededor de la cintura. Inclinado sobre el cuerpo durmiente de Rhage, permanecía tan cerca de él como era posible sin tocarlo. Se mecía adelante y atrás, y entonaba tenuemente una alegre canción.
El vampiro cantaba, su voz subía y bajaba, emitía octavas, se remontaba a las alturas y descendía a las profundidades. Hermosa. Absolutamente hermosa. Y Rhage estaba relajado, descansando con gesto pacífico como antes no había podido hacerlo.
Mary cruzó la habitación con rapidez y salió al pasillo, dejando solos a los dos hombres. A los dos vampiros.
Amante eterno, J. R. Ward.

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