Sin embargo, cada vez que me siento mal intento recordar lo que aquella niñita me dijo una vez. Tenía una personalidad increíble... y era tan fea que resultaba hasta mona. Y era evidente que ella lo sabía también.
- ¿Carrie? - preguntó - ¿Y si yo fuera una princesa en otro planeta y nadie de este mundo lo supiera?
Todavía ahora esa pregunta me desconcierta. Porque ¿acaso no es cierto? Seamos quien seamos, podríamos ser las princesas de algún otro lugar. O escritoras. O científicas. O presidentas. O cualquier otra cosa que queramos ser, aunque todos los demás no estén de acuerdo.
Los diarios de Carrie, Candace Bushnell.
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